9/06/2006

OPINION

A pocos días de conocerse la decisión que tomara el ejecutivo respecto a la conectividad de la zona austral con el resto del país, quisiera permitirme hacer algunas reflexiones en voz alta.
Los ciudadanos a través del voto elegimos a nuestras autoridades para que “conduzcan el destino del país” pero ¿una decisión tan importante y estratégica como la incorporación o no de la vasta zona patagónica al desarrollo, vía conexión terrestre, puede quedar exclusivamente en manos de un ministro de turno por muy capacitado y preclaro este sea?
La participación ciudadana inserta dentro del estudio de preinversión que realiza la consultora R & Q, arrojo un resultado irrefutable: la casi unanimidad de los consultados – todos representantes sociales – optaron por el camino sin trasbordos. Sin embargo ¿que ponderación tiene dentro de las variables la decisión ciudadana?
¿Hasta cuando el futuro de este país se va a decidir en Santiago? Me cuesta creer que un alto funcionario de gobierno desde su oficina de la capital pueda dimensionar lo que significa para los habitantes de nuestra aislada zona viajar a Pto. Montt en barcazas caducas, inseguras e indignas; dudo que alguno de los que va a tomar la decisión haya ido al hospital de Chaitén con alguna enfermedad medianamente grave y que su vida dependa del traslado a Pto. Montt sujeto a las condiciones climáticas o a la hora cero de los aviones.
Vivimos en tiempos de paz y las relaciones con nuestros vecinos van “viento en popa” pero saben nuestras altas autoridades que el traslado obligado al “continente” por Argentina se nos hace cada vez mas dificultoso; al cobro de un seguro automotriz especial se suma ahora un impuesto por ingresar al “hermano” país y el alza del combustible, amen del límite horario para cruzar la frontera.
Pero yo me pregunto ¿porque para ir a “nuestro” país tenemos que depender de leyes, voluntades, problemas internos, etc. de otra nación?
Los habitantes de esta región, como la de cualquiera otra, amamos nuestro terruño y queremos trascender en ella contribuyendo a su desarrollo y a la de nuestros seres queridos. Creemos que la vocación de nuestra hermosa zona es el turismo dentro del marco de un desarrollo sustentable. Sin lugar a dudas la única vía para desarrollar en forma sostenida es el camino sin trasbordo; cualquiera otra solución es cara, riesgosa y lenta. El turista, sobretodo el nacional, necesita de una ruta permanente y asequible a cualquiera hora y época del año. Todo chileno tiene derecho a conocer su país.
La planificación económica que se utiliza en nuestro modelo económico tiene como paradigma la rentabilidad social para tomar cualquier decisión, es decir con cierta cantidad de dinero a cuantas personas beneficio o en cuanto tiempo obtendré retorno de la inversión. Pero el desarrollo humano ¿solo se puede medir del punto de vista de la rentabilidad económica? ¿El derecho a la vida, la equidad, el acceso a una educación y salud de calidad es solo un derecho de los habitantes de las grandes urbes?
La soberanía se ejerce no solo mediante el celoso resguardo de las fronteras, también y principalmente se hace incentivando el poblamiento . Con tristeza vemos como nuestros jóvenes deben emigrar para terminar sus estudios y lo que es peor no pueden volver para asentarse y proyectarse en el lugar que los vio nacer y crecer.
Sin camino es muy difícil que haya inversión que genere empleos estables y permanentes en el tiempo que a su vez permitan a los jóvenes egresados volver a su tierra.
El estado gasta y gastará importantes recursos para subvencionar a privados que inviertan en la zona o para los transportes mientras no se construya el camino.
La construcción del camino es una inversión de una sola vez y no un gasto permanente que va a un saco sin fondo. Los habitantes de Palena y Aysen no queremos ser asistidos, aspiramos a desarrollarnos por nuestros propios medios y aportar al desarrollo nacional.
Pues bien, esperemos que la Sra Presidenta disponga de todos los elementos para tomar una decisión que sin lugar a dudas marcara su periodo presidencial y el desarrollo de nuestro país.

FAMILIA WOLNITZKY – ELGUETA
CHAITEN

Septiembre 2006.